Para un docente en un aula con 30 alumnos, un comercial que encadena una llamada tras otra o para un guía turístico que recorre las calles de Lugo continuamente, la voz no es solo un medio de comunicación; es su principal herramienta de trabajo. Es decir, para cualquiera de ellos es vital aprender a cuidarla, puesto que un carraspeo o una leve ronquera ya hace saltar las alarmas. ¿Sabes cómo se miman las cuerdas vocales? A esa pregunta tenemos una respuesta, ya que nuestros logopedas de Lugo son los especialistas adecuados en este campo.
La higiene vocal como base del rendimiento
Mantener las cuerdas vocales en condiciones óptimas empieza por gestos diarios muy sencillos:
- Hidratar la mucosa laríngea constantemente, bebiendo agua en pequeños sorbos a lo largo de la jornada.
- Evitar los agentes que resecan e irritan esta zona, como el tabaco, el exceso de cafeína o las comidas muy picantes.
- No recurrir al carraspeo cuando sentimos mucosidad o picor. Es mucho más efectivo beber agua o tomar un caramelo neutro que no sea de menta, ya que puede resecar la zona.
Técnicas para no forzar la voz trabajando
Hablar durante horas no tiene por qué ser agotador si se utiliza el cuerpo a favor del sonido. La clave reside en la respiración diafragmática: tomar el aire por la nariz y controlar su salida desde el abdomen mientras hablas. De esta forma, estarás evitando que toda la tensión recaiga en el cuello y la laringe.
Además, es vital mantener una postura erguida pero relajada. Si los hombros o la mandíbula están tensos, tu voz también lo estará. Y no te olvides de articular bien cada palabra, intentando no competir con el sonido exterior gritando.
Si usas la voz para trabajar, necesitas descansar
Al igual que un atleta descansa sus músculos tras una carrera, nuestros logopedas de Lugo te insistirán en que tú debes concederle pausas de silencio a tu voz. Si quieres hacerlo fácilmente, solo debes introducir breves momentos sin hablar tras una clase o una reunión larga para que los tejidos se recuperen. El descanso nocturno también es esencial: un cuerpo fatigado por la falta de sueño es mucho más propenso a sufrir disfonía al día siguiente.
Si lo necesitas, en Alure te ayudamos con el cuidado de tu voz
No debemos normalizar la ronquera persistente. Si notas que tu voz está apagada, sientes "pinchazos" al hablar o la fatiga vocal dura más de dos semanas, es el momento de tomar medidas.
En el Centro Alure, tal y como te hemos contado, evaluamos tu forma de hablar para detectar hábitos perjudiciales y diseñamos un entrenamiento vocal a medida. Y es que aprender a proyectar el sonido sin esfuerzo, entre otras cosas, te dará la seguridad que necesitas para afrontar tu jornada. No obstante, contacta con nosotros y podremos darte consejos personalizados.