¿No es frustrante ver cómo un hijo se esfuerza el doble que los demás para conseguir la mitad de los resultados? Obviamente, lo es. El problema es que, a menudo, cuando un niño tiene dificultades con las letras, tendemos a pensar que es una cuestión de falta de interés o que simplemente necesita "un poco más de tiempo" para madurar. Sin embargo, en Centro Alure, como expertos en logopedia y pedagogía en Lugo, te podemos confirmar que muchas señales de la dislexia aparecen mucho antes de abrir el primer libro de texto. Detectar estos indicadores de forma precoz es fundamental para evitar que el pequeño cargue con una mochila innecesaria de la que te hablamos en este artículo.
Desarrollo del lenguaje con un ritmo diferente
Una de las primeras pistas surge en la forma de hablar. Los niños que más tarde presentan dislexia suelen tardar más en pronunciar sus primeras palabras o frases. De hecho, es habitual que les cueste encontrar el término exacto que quieren usar, que se traben a menudo o que "inventen" palabras mezclando sonidos de forma extraña. Si notas que su fluidez verbal es baja y responde con frases excesivamente cortas, merece la pena prestar atención.
Dificultades con el ritmo y la conciencia fonológica
La dislexia está íntimamente ligada a la dificultad para procesar los sonidos del lenguaje. Esto se traduce en que el niño evita o tiene graves problemas para aprender rimas, canciones infantiles o jugar al "veo-veo". Aunque escuche su estribillo favorito mil veces, parece incapaz de recordarlo. Tampoco suele distinguir si dos palabras riman o si empiezan por el mismo sonido, indicando que su conciencia fonológica necesita un apoyo específico.
El reto de las secuencias, los números y las letras
Aprenderse los días de la semana, los colores o el abecedario puede convertirse en una auténtica odisea para un niño que padece dislexia. Parece que "empieza de cero" cada mañana, olvidando secuencias que ya habíais repasado. Además, al iniciarse en la escritura, es muy común la escritura "en espejo", dibujando letras y números al revés (como la b por la d o el 3 invertido) de forma persistente y mucho más allá de la edad en la que suele desaparecer este rasgo.
Confusiones visuales y desmotivación repentina
El cuaderno suele ser un buen termómetro: si observas tachaduras constantes, letras poco definidas o que cambia el orden de las sílabas, es probable que no esté procesando la información visual correctamente. Esto deriva rápidamente en una baja autoestima. El niño empieza a llamarse a sí mismo "torpe" o "vago" y recurre a quejas físicas, como dolores de barriga, para evitar ir al colegio o enfrentarse a los deberes.
Ante indicios de dislexia, te ayudamos en Centro Alure
Si asocias alguno de estos indicios al problema de un hijo, te recomendamos que lo afrontes cuanto antes. ¿La mejor decisión? Que contactes con nosotros y permitas que nuestros especialistas en logopedia y pedagogía en Lugo le ayuden.